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Los Choneros y Los Lobos serán prioridad

Sonidosuavefm
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Collage México / Claudia Sheinbaum / seguridad / Jalisco Nueva Generación / carteles mexicanos

“Las operaciones son un poderoso ejemplo del compromiso de nuestros socios en América Latina y el Caribe para combatir el flagelo del narcoterrorismo”, señaló en un comunicado el comandante del Comando Sur de EE. UU., el general Francis Donovan, quien además elogió a las Fuerzas Armadas ecuatorianas por su “valentía y determinación” frente a estos grupos.

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Saddam Hussein, dictador iraquí; Nicolás Maduro, exlíder del régimen chavista; el ayatolá Alí Jamenei y Donald Trump.

Aunque el comunicado no ofreció detalles sobre los objetivos específicos ni sobre el alcance de los operativos, el contexto apunta claramente a las principales bandas narcotraficantes ecuatorianas que en los últimos años han convertido al país en uno de los epicentros de la violencia criminal en Sudamérica.

¿Qué bandas criminales busca enfrentar Estados Unidos en Ecuador?

Fuerza armada ecuatoriana. Foto:Policía Nacional de Ecuador

Entre los blancos más probables figuran Los Choneros y Los Lobos, dos organizaciones criminales locales que Washington incluyó en su lista de organizaciones terroristas extranjeras el año pasado, una designación que permite a EE. UU. desplegar herramientas mucho más agresivas contra ellas, desde sanciones financieras hasta la cooperación militar directa con gobiernos aliados.

Ambos grupos han estado vinculados a redes internacionales de narcotráfico que utilizan Ecuador como plataforma para exportar cocaína hacia EE. UU. y Europa, muchas veces en alianza con carteles mexicanos.

La operación conjunta se realiza en medio de un deterioro dramático de la seguridad en el país andino.

Ecuador se convirtió gradualmente en un corredor clave para el tráfico de drogas. Foto:Xavier Montalvo

Durante años, Ecuador fue considerado uno de los países más seguros de la región, pero su posición geográfica, entre los dos mayores productores de cocaína del mundo, Colombia y Perú, lo convirtió gradualmente en un corredor clave para el tráfico de drogas.

En la última década, bandas locales comenzaron a disputar el control de rutas, puertos y cárceles, especialmente en ciudades estratégicas como Guayaquil, lo que provocó una explosión de violencia.

El resultado ha sido un aumento vertiginoso de los homicidios y la consolidación de organizaciones criminales cada vez más sofisticadas y violentas.

Ante esa crisis, el gobierno ecuatoriano ha recurrido a una estrategia cada vez más militarizada para combatir estas bandas, que incluye estados de excepción, el despliegue de tropas en las calles y una cooperación mucho más estrecha con Washington.

Trump y el cambio de la lucha antidrogas en América Latina

El anuncio del Comando Sur se produce, además, en medio de una escalada más amplia de la estrategia regional de Estados Unidos contra el narcotráfico.

En los últimos meses, Washington ha intensificado una campaña de bombardeos y ataques contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe, en particular contra los llamados narco-submarinos y las lanchas rápidas utilizadas para transportar cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos.

Imagen de referencia. Incautación de cocaína en Ecuador. Foto:X: @EcEn Directo

Paralelamente, la presión también se ha extendido a México. Hace pocas semanas, fuerzas mexicanas, con apoyo de inteligencia estadounidense, asestaron un golpe significativo al cartel Jalisco Nueva Generación, la organización liderada por Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, considerado uno de los narcotraficantes más buscados del mundo.

La ofensiva ha venido acompañada, además, de advertencias explícitas de Washington hacia varios gobiernos de la región, entre ellos los de México y Colombia, señalando que, si no intensifican su cooperación en la lucha contra el narcotráfico, Estados Unidos podría considerar ataques contra objetivos de los carteles en tierra.

Al catalogar a estos grupos como terroristas, Estados Unidos puede utilizar instrumentos que normalmente están reservados para organizaciones insurgentes o yihadistas.

Ese cambio de tono refleja una transformación en la manera en que la administración del presidente Donald Trump está abordando el crimen organizado transnacional, al que cada vez describe más como una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense.

Tradicionalmente, la lucha antidrogas se ha basado en la cooperación policial, la interdicción marítima y la asistencia técnica. Pero, al catalogar a estos grupos como terroristas, EE. UU. puede utilizar instrumentos que normalmente están reservados para organizaciones insurgentes o yihadistas.

Eso incluye sanciones financieras más severas, persecución internacional de líderes y la posibilidad de operaciones conjuntas de inteligencia o de carácter militar con aliados regionales.

Integrantes de las Fuerzas Armadas de Ecuador revisan un vehículo en una fotografía de archivo. Foto:EFE/ José Jácome

Para Ecuador, que en los últimos años ha enfrentado una ola de violencia sin precedentes vinculada al narcotráfico, la colaboración con EE. UU. representa una apuesta para reforzar sus capacidades frente a organizaciones criminales cada vez más poderosas.

Sin embargo, también refleja una expansión de la huella de la administración Trump en la región, que ahora busca un rol más directo en la lucha contra el narcotráfico, como el que se acaba de presentar en Ecuador.

SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington

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