El plato sobre la mesa de una familia venezolana cuesta unos 727 dólares, una cifra que choca con una realidad salarial paralizada cuando el ingreso mínimo legal es de 130 bolívares, lo que es igual a 0,16 centavos de dólar.
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La cifra fue revelada en el último informe del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas) que no solo ubicó el costo de la canasta alimentaria en 727 dólares, sino que advirtió que el dato representa un incremento mensual de 15,8 por ciento en bolívares, mientras que en dólares se registró una variación técnica a la baja de -3,8 por ciento.
Y, si bien, ante la brecha el Gobierno otorga beneficios económicos extra a los empleados públicos, estos no alcanzan los 200 dólares extra por lo que los venezolanos deben ingeniárselas para cubrir sus necesidades.
La brecha técnica entre el costo de la vida y el ingreso formal revela una crisis de subsistencia.
Los aumentos más significativos en bolívares se registraron en: azúcar y sal, +33,07 por ciento; raíces y tubérculos, +31,08 por ciento; café, +28,86 por ciento; grasas y aceites, +26,87 por ciento; lácteos, quesos y huevos +18,75 por ciento.
Quienes más sufren son los pensionados y jubilados, cuya pensión es de apenas 130 bolívares, más un bono de 130 dólares para los jubilados y 70 dólares para los pensionados.
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“Dependo de mis hijos, quienes tienen hasta tres trabajos para mantener la casa, pagar servicios y ayudarme con los medicamentos”, dijo a EL TIEMPO Carmen Fonseca, una pensionada que vive en el interior del país, donde pasa más de seis horas sin servicio eléctrico debido a las constantes interrupciones del servicio.
Inflación en Venezuela va al alza
Este panorama de encarecimiento constante encuentra su respaldo en las estadísticas oficiales. Venezuela registró una inflación mensual del 19,9 por ciento en julio, según el Banco Central de Venezuela (BCV). Esta cifra representa un aumento de 6,1 puntos en comparación con junio (13,8 por ciento), elevando la inflación acumulada de los primeros siete meses del año a aproximadamente 175,5 por ciento.
Esta aceleración en los índices del ente emisor refleja la presión constante sobre la moneda nacional y explica la complejidad de la dinámica monetaria del país.
Mientras que la inflación en bolívares no da tregua y erosiona diariamente la capacidad de compra, los montos expresados en divisas muestran ligeros ajustes a la baja condicionados por la fluctuación del tipo de cambio y la contracción del consumo, obligando a los comercios a reducir sus márgenes para evitar la paralización total de las ventas.
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Empleo múltiple: la forma de sobrevivir en Venezuela
Frente a un ingreso formal insostenible, la economía sumergida y el múltiple empleo se han consolidado como la principal estrategia de supervivencia.
Empleados públicos, educadores y trabajadores del sector salud dedican sus tardes y fines de semana a la venta informal de alimentos, la prestación de servicios independientes o el comercio digital, buscando captar los dólares circulantes que el salario estatal no provee.
Las remesas enviadas por la diáspora continúan funcionando como el principal salvavidas para millones de hogares en todo el territorio nacional. Sin embargo, analistas económicos advierten que el envío constante de divisas desde el exterior ya no rinde lo mismo que en años anteriores.
La brecha entre el costo de la vida y el ingreso formal revela una crisis de subsistencia. Foto:AFP
La Federación Venezolana de Maestros enfatiza que la deserción laboral en las escuelas públicas no responde a un desinterés profesional, sino a la simple urgencia biológica de encontrar ingresos que permitan alimentar a sus familias.
El panorama evidencia una brecha social cada vez más marcada entre un reducido segmento poblacional con acceso directo a divisas o financiamiento privado y una gran mayoría dependiente de asignaciones estatales o empleos mal remunerados.
ANA MARÍA RODRÍGUEZ BRAZÓN
CORRESPONSAL EL TIEMPO
CARACAS
