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Riesgos geopolíticos en 2026 serán determinado en gran parte por el comportamiento del presidente Donald Trump: ¿qué puede esperar Colombia?

Sonidosuavefm
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En 2025, rompió el sistema de comercio internacional basado en reglas que Estados Unidos ayudó a construir durante décadas, intervino abiertamente en procesos electorales extranjeros y desplegó la fuerza militar estadounidense contra el narcotráfico, descartando normas nacionales e internacionales de guerra y protocolos para operaciones antidrogas. La lista podría seguir.

 

Las nuevas reglas reflejan su estilo: transaccional, unilateral e impaciente. Así las cosas, Washington perseguirá sus objetivos usando, sin complejos, el abanico de herramientas militares, económicas, financieras y diplomáticas a su alcance.

 

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Trump

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSS por su sigla en inglés), publicada el 5 de diciembre, plantea la soberanía, la seguridad y la prosperidad estadounidense como los objetivos principales de su política exterior.

En consonancia con la ideología “America Primero”, Trump establece el nacionalismo, el no intervencionismo (en los asuntos domésticos de EE. UU) y la “equidad” —entendido como una distribución más justa de la contribución económica y militar de Washington a alianzas como la Otán— como principios fundamentales.

En algunos sentidos señala continuidad con las políticas de la administración Biden y de otros antecesores.

En relación con Pekín, por ejemplo, destaca el desafío de competir contra el dominio manufacturero chino, especialmente en el Sur Global. La NSS reitera la política estadounidense de disuadir —militarmente— “cualquier cambio unilateral del statu quo en el Estrecho de Taiwán” o amenaza a la libertad de navegación en el mar de China Meridional.

En el Medio Oriente, la NSS afirma de manera contundente que la región está perdiendo su rol central en la estrategia estadounidense a medida que disminuyen los conflictos y se diversifican los suministros energéticos globales.

El presidente Xi Jinping   Foto:Getty Images

La reaparición de la Doctrina Monroe

 

La región donde la estrategia de Trump más promete una quiebre radical con las administraciones recientes es, por supuesto, América Latina.

La NSS establece la “preeminencia” de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental como un interés vital, y se compromete a revivir la Doctrina Monroe, la política exterior de los siglos XIX y XX orientada a mantener una esfera de influencia estadounidense en las Américas.

Los objetivos inmediatos incluyen restringir los flujos migratorios y de drogas y crear cadenas de suministro resilientes, lo que hará parcialmente mediante aranceles y acuerdos comerciales, así como desplegando más fuerzas militares en la región. Lo anterior, con el objetivo de contrarrestar a “competidores no hemisféricos” como China y Rusia.

En términos concretos, la administración Trump buscará aprovechar la influencia económica para negociar “contratos exclusivos” para empresas estadounidenses y desplazar a compañías extranjeras que construyen infraestructura en la región.

 

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Trump

Qué esperar en 2026

 

Los últimos meses de este año ya nos dieron un buen indicio de lo que se avecina para la región en 2026.

El despliegue de una fuerza militar significativa en el mar Caribe y Pacífico, el apoyo económico masivo al gobierno del argentino Javier Milei justo antes de las legislativas de medio término en ese país y la intervención abierta en el tardío proceso electoral en Honduras apuntan a una administración Trump que se siente empoderada a determinar la trayectoria política de la región.

Esta sensación de empoderamiento se explica porque Washington parece estar ganando.

El partido de Milei terminó siendo el gran ganador en las elecciones de octubre, Nasry Asfura, el candidato respaldado de Trump, mantiene una ventaja reducida en Honduras, y las victorias recientes delo gobernantes de derecha Rodrigo Paz en Bolivia y José Antonio Kast en Chile sugieren que los vientos políticos favorecen una realineación a la derecha.

Y si bien el desenlace sigue siendo incierto, su ofensiva contra Maduro ha demostrado que la administración Trump tiene la capacidad y la intención de utilizar la fuerza militar para desestabilizar gobiernos antagonistas.

Probablemente, veremos el despliegue de activos militares para apoyar los objetivos de Washington en otros países de la región.

Sin embargo, hay limitaciones a la capacidad de Washington de imponer su voluntad en la región.

En primer lugar, están sus desafíos políticos en el ámbito doméstico. Las operaciones contra supuestos buques de narcotráfico está generando cada vez mayor escrutinio. Miembros del Congreso han cuestionado si un segundo ataque ordenado por el Secretario de Defensa, Pete Hegseth — después de que dos individuos sobrevivieran a la explosión inicial — fue ilegal e inclusive si podía constituir un crimen de guerra.

Además de esto, Trump está enfrentando creciente críticas por la falta de progreso en reducir precios—una de sus principales promesas de campaña. En este sentido, los aranceles que ha utilizado como medida de presión en la región van cada vez más en contra de sus imperativos políticos. Estas presiones explican en parte de la decisión de retirar los aranceles sobre café, carne, y bananos que había impuesto en medio de la escalada de tensiones por el juicio contra el expresidente Bolsonaro.

Además, la influencia de Washington sigue siendo condicionado por factores como el nivel de dependencia económica, política y en materia de seguridad que tienen los diferentes gobiernos. Lo anterior explica en gran parte por que Brasil ha logrado mantenerse firme en la disputa con Washington, mientras que la administración ha cedido en su esfuerzo que torcer a las instituciones brasileñas.

 

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Internacional

Y Colombia, ¿qué?

 

Con unas elecciones decisivas a la vuelta de la esquina, es difícil imaginar que la administración Trump no fije su atención en Colombia en el 2026. La hostilidad de Trump y altos funcionarios como el Secretario del Estado Marco Rubio al presidente Petro se ha dejado claro, e igual de claro es la intención de influir en el proceso electoral.

La gran interrogante es qué tan agresivo será en sus tácticas.

Los desarrollos de los últimos meses dan unas pistas. La administración Trump sancionó a Petro y tres de sus aliados cercanos el 24 de octubre, acusando al presidente colombiano de ser cómplice en el aumento de la producción de coca en años recientes.

Luego, el 16 de diciembre designó al Clan del Golfo (ahora denominado Ejercito Gaitanista del Colombia) como organización terrorista. El momento no fue casualidad. El anuncio llegó dos semanas después de que el gobierno colombiano alcanzara un acuerdo preliminar con el Clan bajo su estrategia de Paz Total, misma que ha sido duramente criticada por Washington.

Dado este panorama, la expansión de sanciones individuales contra funcionarios y aliados de Petro—sobre todo los que están al frente de la política de Paz Total—parece cada vez más probable.

Por ahora, Washington ha evitado medidas más agresivas—como aranceles punitivos o sanciones generales—que afectaría la economía colombiana de forma más amplia. La calculación, por ahora acertada, es que sería contra productiva dañar la relación institucional que se ha construido a lo largo de décadas, justo cuando se avecina un cambio político favorable a Washington.

Pero estos cálculos pueden cambiar rápido. En la medida de que Iván Cepeda siga punteando en las encuestas, el afán de la administración Trump de atacar el gobierno Petro incrementará. Si Trump interviene de forma contundente a favor de Abelardo de la Espriella, que sería la preferencia natural, puede terminar volviéndose en su contra. En una segunda vuelta estrecha con una masa crítica de votantes del centro ya reacios de abrazar la extrema derecha, la asociación con un Trump impopular podría representar un gran riesgo.

¿Será que Colombia acaba con la racha ganadora de Trump en la región?

 

(*) Theodore Kahn – director del equipo de Análisis de riesgos globales de Control Risks, con sede en Bogota – Especial para EL TIEMPO

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