Pero ese sueño, para la mayoría de los estadounidenses, parece estar desvaneciéndose.
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Por lo menos eso refleja una nueva encuesta publicada por The New York Times y el Siena College, según la cual al menos dos tercios de la población considera que llegar a la “clase media” es hoy un hito inalcanzable y siente (hasta un 77 por ciento) que está mucho peor que en generaciones anteriores.
Una sensación particularmente aguda entre los sectores más jóvenes del país.
El sondeo, en términos generales, retrata a una nación profundamente pesimista sobre su futuro económico, lo cual afecta a casi todos los grupos, con la notable excepción de los mayores de 65 años.
Aunque la mayoría de los encuestados asegura que todavía puede cubrir gastos básicos como el alquiler, la gasolina y los alimentos, también reconoce que vive preocupada por esos costos y percibe que salir adelante en EE. UU. es cada vez más difícil.
La mitad de los menores de 45 años afirma estar en peor situación económica que sus padres. Foto: iStock
Las inseguridades se acentúan cuando se trata de los pilares tradicionales de la vida de clase media. La mayoría de los votantes dice no sentirse confiada en su capacidad para pagar la vivienda, la jubilación y la atención médica.
Más de la mitad considera, además, que la vivienda y la educación se han vuelto tan costosas que hoy resultan directamente inaccesibles para amplios sectores de la población.
Este encarecimiento sostenido, dice el informe del Times, ha ido erosionando la idea de EE. UU. como un país de movilidad social ascendente, sostenido por una amplia y cómoda clase media.
El malestar económico persiste incluso en un contexto de indicadores macroeconómicos relativamente sólidos. Pese a un mercado bursátil fuerte y a un consumo que se mantiene resiliente, siete de cada diez votantes describen la economía como “regular” o “mala”.
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Apenas el 14 por ciento dice sentirse realmente en una mejor posición financiera que antes.
Las diferencias generacionales son marcadas. La mitad de los menores de 45 años afirma estar en peor situación económica que sus padres a la misma edad y solo uno de cada diez siente que está progresando.
Tres cuartas partes de los votantes menores de 65 años dicen no poder afrontar el costo del retiro o sentirse inseguros al respecto, en un contexto en el que las pensiones tradicionales han desaparecido y el futuro de la Seguridad Social genera incertidumbre.
Entre los mayores de 65 años, en cambio, la ansiedad es mucho menor. Muchos ya cuentan con vivienda propia, acceden a la salud a través de Medicare y no enfrentan los costos crecientes del cuidado infantil o de la educación. Aun así, incluso en este grupo, más de una cuarta parte expresa preocupación por los gastos médicos.
Tanto demócratas como republicanos coinciden en que los costos de la vivienda son prohibitivos. Foto: AFP
La vivienda emerge como la principal fuente de angustia económica entre los votantes menores de 65 años y, especialmente, entre los menores de 30. Más de la mitad de estos últimos cree que la casa a la que aspira está fuera de su alcance.
Este sentimiento atraviesa el espectro político, pues tanto jóvenes demócratas como republicanos coinciden en que los costos de la vivienda y la educación se han vuelto prohibitivos.
En el plano político, los resultados representan un claro desafío para el presidente Donald Trump y los republicanos, que ganaron la Casa Blanca y retuvieron el control del Congreso con la promesa de combatir el creciente costo de la vida.
El sondeo muestra que una mayoría de los votantes considera que las políticas de la actual administración han vuelto la vida menos asequible para la mayoría de los estadounidenses.
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El problema cobra especial relevancia en un año electoral, en el que estará en juego el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Aunque la responsabilidad por los problemas económicos se reparte entre Trump, su antecesor y factores más amplios, la persistencia de esta ansiedad económica amenaza con convertirse en uno de los principales flancos débiles de los republicanos de cara a las elecciones legislativas.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
