
El Gobierno español decretó este domingo el estado de alarma nacional por un período inicial de 15 días, con medidas como un toque de queda nocturno obligatorio en casi todo el país para restringir la circulación de las personas y tratar de frenar el avance de la segunda ola de transmisión del coronavirus.
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“La pandemia está siendo grave”, avisó hoy el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que pedirá al Congreso de los Diputados la semana próxima que autorice una ampliación del estado de alarma, que ya está en vigor, hasta el 9 de mayo.
Él mismo admitió el viernes que el número de infectados es de tres millones en España, aunque el registro oficial está tan solo por encima del millón.
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Varias regiones volvieron a notificar miles de casos. Cataluña, por ejemplo, sumó 11.000 reportes nuevos y 69 muertos durante el fin de semana. Por otro lado, las islas atlánticas de Canarias quedan excluidas por sus buenos datos epidémicos.
En una rueda de prensa, Sánchez demandó “un abrumador respaldo parlamentario” a la prórroga del estado de alarma —una figura constitucional para situaciones extraordinarias de crisis—, que representa el plazo idóneo dado por los expertos sanitarios; así que ese período permitirá crear un marco estable en los ámbitos político, económico, social y jurídico, consideró Sánchez.
Esta es la segunda vez que todo el país ibérico se encuentra en esta situación desde que comenzó el contagio.
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La primera ocasión fue entre mediados de marzo y junio, los momentos más duros de la crisis sanitaria, cuando se cerraron las fronteras, se ordenó el confinamiento general de la población en las viviendas y se prohibieron temporalmente la mayoría de actividades socioeconómicas.
EFE
