Samuel Moncada, representante de Venezuela ante las Naciones Unidas, afirmó este lunes ante el Consejo de Seguridad que Estados Unidos cometió un “acto de agresión armada” durante la operación del 3 de enero de 2026, la cual incluyó bombardeos en su territorio y la captura Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
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Durante una sesión de alto nivel que había sido convocada por Colombia, el diplomático venezolano aseguró que la operación estadounidense para capturar al líder del régimen chavista “carece de toda justificación jurídica” y constituye una “violación flagrante” de la Carta de las Naciones Unidas, así como del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos.
“El 3 de enero de 2026 marca una fecha de profunda gravedad histórica, no solo para Venezuela sino para el sistema internacional en su conjunto”, afirmó el representante, al hablar de la pérdida de vidas civiles y militares y la destrucción de infraestructura.
Nicolás Maduro custodiado por agentes de la DEA. Foto:Cortesía.
Según la postura del régimen, Washington habría violado el artículo 2, numeral 4, de la Carta de la ONU, que prohíbe el uso de la fuerza contra la independencia política de cualquier Estado, así como el deber de resolver las controversias por medios pacíficos.
Uno de los puntos más sensibles de la denuncia fue la captura y traslado del dictador venezolano. El representante calificó el hecho como un “secuestro” y advirtió que se trata de una transgresión directa a la inmunidad personal de los jefes de Estado en ejercicio.
“Esta inmunidad no es un privilegio individual, sino una garantía institucional que protege la soberanía de los Estados y la estabilidad del sistema internacional”, señaló.
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Más allá de la denuncia contra Estados Unidos, una parte central de la intervención estuvo orientada a presentar un escenario de transición interna acelerada.
“Las instituciones funcionan con normalidad, el orden constitucional ha sido preservado y el Estado ejerce control efectivo sobre todo el territorio”, una afirmación que contrasta con el clima de incertidumbre política y de seguridad reportado en Caracas y otras regiones tras la captura del mandatario.
Añadió que, conforme a la Constitución, la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez se encuentra juramentando como presidenta encargada de la República.
El embajador del Reino Unido, James Kariuki, habla con su par de Estados Unidos, Michael Waltz. Foto:AFP
Estados Unidos, por su parte, defendió la detención de Maduro tras asegurar que las fuerzas de EE. UU. arrestaron a “un narcotraficante” que será juzgado por los tribunales por “los delitos cometidos contra el pueblo estadounidense durante los últimos quince años”.
“Maduro no es solo un narcotraficante acusado. Era un presidente ilegítimo. No era un jefe de Estado”, aseguró el embajador de EE.UU. ante la ONU, Mike Waltz.
CAMILO A. CASTILLO – Subeditor Internacional – X: (@camiloandres894)
